En los últimos 3 años, el “video lyric” ha ido creciendo en popularidad entre los fans de la música. Una pieza simple que busca conectar con el fan desde el significado de la propia canción, ponerlo en primer plano emocional. A diferencia del videoclip oficial donde entre las escenas de acción, amor, coches, chicas -últimamente mucho twerking- altas dosis de product placement por parte de las marcas, provoca un coctel que traslada al fan a un segundo plano, una posición más de espectador.